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Fue concurrido, divertido y productivo. La Carrera de Comunicación de la Universidad Evangélica Boliviana dictó su I Taller de Crónica Periodística entre enero y febrero de 2014, dirigido a jóvenes talentosos en redacción y con vocación literaria/periodística.

Leyendo las obras de grandes cronistas, describiendo personajes, contando historias, jugando con legos, papeles de colores y dados, utilizando papelógrafos, dibujando y sacándole el jugo al lápiz, al papel y a la computadora, 19 jóvenes hicieron sinergia para escribir, cada uno, la mejor, la más interesante, la más relevante crónica periodística.

Hé aquí los resultados, en esta primera revista Cotidianidades, auspiciada por la Fundación Cultural Pedro y Rosa, que quiso acompañar a las siete crónicas procedentes del Taller de Crónica Periodística con la obra ganadora del I Premio Nacional de Crónica Periodística ‘Pedro Rivero Mercado’ (2014), así como con las otras dos que ganaron menciones de honor.

En esta revista se mezclan, entonces, los trabajos de cronistas experimentados, como Roberto Navia Gabriel, Nathalie Iriarte Villavicencio y Luzgardo Muruá Pará, con textos de estudiantes y profesionales que están empezando a recorrer el camino de la crónica periodística, como Albanella Chávez Turello, Miguel Montero Vaca, Rocío Recalde Delgado, Julio César Choque Saramani, Fabio Eduardo Dabdoub Paz y Katherin Ávila Tapia.

Son textos sobre linchamientos, injusticia, prostitución y violaciones a menores, porque eso hace la crónica: denunciar, a través de historias específicas, problemáticas de la sociedad. Hay un texto que habla sobre exilio, porque eso hace la crónica: recrear sucesos del pasado. Pero también hay historias de anorexia y bulimia, amor a los perros y movimientos ciudadanos a través del ciberespacio, o sea, más cotidianidades, porque eso hace la crónica: relevar lo que existe pero que a veces, simplemente pasa desapercibido.

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